diumenge, 13 de gener de 2013

Ciutat Vella, Centro Velho


Todas las ciudades, sean antiguas o nuevas, tienen una región considerada su núcleo original, en la cual se encuentran sus primeras calles, sus primeras plazas, sus primeros edificios. Suele llamarse centro mismo que no sea central. Puede que en este centro ya no se vea claramente lo que es viejo y lo que es actual, puede que la historia ahí esté intacta, puede que ya haya sido borrada.

Los núcleos de Barcelona y São Paulo, las ciudades aquí en cuestión, son muy distintos entre sí y reflejan, como es de esperarse, su historia. Uno remete a una ciudad fundada por romanos en 10 a.C siguiendo a una lógica de formación ya aplicada en muchas otras ciudades. El otro, a un pueblo planteado por jesuitas en misión de catequizar a los indios en un continente recién descubierto, en 1554.

Los dos, aunque sus fundaciones estén separadas por un milenio y medio (!), tuvieron la misma razón para la elección de su primero local de emplazamiento: facilidad de defensa. Barcino, como era antes conocida Barcelona, fue fundada en el Mons Taber, pequeña elevación con vista sobre todo el llano del mar. La Vila de São Paulo de Piratininga, por su vez, fue emplazada en una colina alta e plana entre los ríos Tietê, Anhangabaú e Tamanduateí. Como los ríos formaban una barrera natural a los posibles invasores del pueblo, en São Paulo no fue necesaria la construcción de una muralla como en Barcelona. Y eso hoy ya no se nota.

En la carta actual de Barcelona, se mirada con atención, se le nota claramente por donde pasaban las murallas y como era más o menos su configuración original. Se perciben también los rastros del Decumanus maximus y del Cardus maximus, las dos principales vías de una ciudad romana. Ya en São Paulo, como no se hicieron murallas, no hay como haber vestigio de nada semejante. O mejor, habría que haber indicio de los ríos pero desafortunadamente no lo hay. Hubo una época allá en que se creía que la mejor manera de tratar los ríos para que no oliesen o inundasen la ciudad era taparlos, esconderlos. O sea, asé están hasta hoy, y lo que antes fue motivo para la fundación de São Paulo, hoy está olvidado. Muchos no saben que por ahí luego abajo de sus pies pasan aguas... 

Carta actual de Barcelona, por Joan Busquets
Mapa actual de São Paulo, Google Earth
(en rojo el triangulo original de la ciudad)
Pero no es solo cuestión de murallas y ríos  Todo tiene que ver con la manera con la cual se llevan las cosas. Y esa manera es muy distinta en las dos ciudades consideradas. Como ciudad colonizada y de “tercer mundo” São Paulo siempre tuvo a Europa como modelo, lo que hizo con que en diversos momentos de su historia casi todo lo que existiera fura derribado o dejado atrás a fin de modernizar la ciudad. La mayoría de los edificios hoy emblemáticos del centro de la ciudad son del finales del siglo XIX y principios del siglo XX, época esta en que más se quería igualar a Europa. Más tarde, cuando eran los Estados Unidos el modelo, mucho se destruyo para que se construyesen los rasca-cielos tan importantes y símbolos de poder en el momento. Así que, diferente de Barcelona, donde se percibe la atmósfera del pasado al caminar por las calles, en São Paulo es mucho más difícil tener una referencia temporal clara durante los paseos. Allá las distintas épocas se mezclan de una manera menos armónica que aquí.

Largo do Paissandú, São Paulo, Brasil:
"todos" los tipos de edificaciones en un mesmo sitio.
Sin contar, claro, la situación actual de la vida por estas partes. En cuanto en Barcelona hay vida en las calles, en São Paulo el centro es hoy la parte degradada de la ciudad en la cual las personas trabajan pero nadie ahí vive - o lo que es peor, viven en la calle misma. Sé que aquí no fue siempre así y que la Ciutat Vella ya tuvo su fase de decadencia. El bueno es que con eso se puede tener la esperanza de que el Centro Velho recupere su vitalidad.