dijous, 4 d’octubre de 2012

Granollers Centro: Recuperación de la historia

Recreación histórica de Granollers en el siglo XVI.



Para poder entender los cambios que acontecieron en el centro histórico de Granollers habría que retroceder hasta los años 1366 cuando bajo el reinado de Pere III, la ciudad sufrió una de las transformaciones más importantes desde su formación: la creación las segundas murallas. Estas murallas encajonaron completamente la ciudad produciendo una gran masificación de la trama urbana con calles estrechas y escasos espacios libres limitados únicamente a las zonas de mercado especializado.

Por otra parte las tipologías de vivienda que se encontraban eran de viviendas con una planta destinada a taller o tienda y una o dos plantas superiores destinadas a vivienda. Desde ese momento, el centro histórico de Granollers no sufriría demasiados cambios a lo largo de los años, a pesar del crecimiento a extramuros a partir del siglo XVI o el proceso de industrialización y modernización que tendría la ciudad durante el siglo XIX.

Localización de los bombardeos
que se produjeron en la ciudad.
Pero todo esto cambiaría a partir de dos hechos que acontecieron durante el siglo XX: el bombardeo de Granollers de 1938 y las acciones urbanísticas de los años 60. El ataque aéreo que se produjo el 31 de mayo de 1938, durante la Guerra Civil Española, dejó la ciudad de Granollers completamente destruida con casi una ochentena de edificios completamente destrozados. Por otra parte, durante los años 60 se impulsó una política de crear agrupaciones parcelarias en el centro histórico y substituir las casas y los vacíos de la guerra por edificios de mayor altura.

Estas transformaciones, junto con la morfología remanente de la época medieval propiciaron a que el centro histórico fuera la zona de la ciudad donde se concentraran un mayor número de peatones. Por ello mediante programas de peatonalización impulsadas por el Plan Estratégico de Granollers de 1996 y refutadas por el Plan de Mobilidad Urbana de Granollers de 2008 se inició un proceso de peatonalización de todo el centro histórico de la ciudad.

Fragmento de muralla conservada en
Carrer de la Constància.
Este proceso final de recuperación, pacificación y peatonalización del centro histórico tiene un cierto paralelismo con las últimas operaciones urbanas que se han desarrollado en el centro de Barcelona. Desde 1981, los barrios de Ciutat Vella han estado objeto de una intensa renovación urbanística que ha transformado la fisonomía de sus calles y ha animado la gentrificación de determinadas zonas del barrio. Estos planes principales destacarían algunos como los Planes Especiales de Renovación Interna del Sector Oriental del Casc Antic de Barcelona de 1984 o el del Raval de 1985. A partir de estos planes, el centro histórico de Barcelona inició un proceso de peatonalización y de generar espacios que estén reservados únicamente a los peatones, como podemos ver en la Plaça Reial (1982) o la Plaça de la Catedral (1990).