dissabte, 12 de gener de 2013

Colores en la ciudad


Los barrios de Gràcia en Barcelona y Vila Madalena en São Paulo , aunque tengan origen y historias muy distintos, tienen hoy más o menos el mismo perfil. Ambos son lugares bohemios donde se reúnen principalmente jóvenes y artistas, siendo el barrio “alternativo” de sus respectivas ciudades.

El barrio en São Paulo era parte de las tierras de un portugués que lo dividió entre sus tres hijas Ida, Beatriz e Madalena dando origen a los tres barrios hoy existentes: Vila Ida, Vila Beatriz y Vila Madalena, todos pertenecientes hoy al distrito de Pinheiros, zona oeste. Hasta principios del siglo XX estas regiones se mantuvieron como áreas rurales. En 1910 llegó la tranvía al local, lo que proporcionó su más amplia ocupación por trabajadores. Parte de esta “gente simples” todavía vive en el barrio, con sus casas con jardín y gallinas.

calle del barrio en 1951
Pero a partir de los años 70 las casas empezaron a ser ocupadas por estudiantes que, con la dictadura y su fuerte represión, fueron expulsos de las viviendas estudiantiles de la Universidade de São Paulo. Como el barrio está cerca del campus universitario y a la época era muy barato, muchas repúblicas de estudiantes se formaron ahí. Con la venida de estas personas empezaron a surgir ahí muchos bares y locales de fiesta. Luego también vinieron artistas e intelectuales a vivir ahí.

En esos últimos 40 años el barrio viene creciendo mucho y ya a perdido un poco su característica de pueblo, por así decir. Antes se conocían a todos; ahora los más ancianos ya son extraños en el vecindario. Ahora el barrio es conocido por su carácter bohemio y por su creatividad: están allá numerosas galerías de arte, tiendas de artesanía y tiendas de design diferenciado. Es un barrio muy colorido y vivo.

parte del barrio conocido como "Beco do Batman"
en el cual todas las paredes son cubiertas por graffiti

calle decorada para una fiesta en Gràcia
Y es así, colorido y vivo, que con mi poca experiencia de Barcelona veo también al barrio de la Vila de Gràcia. Existe allá un ambiente animado muy distinto del resto de la ciudad, más acogedor y lejos de de toda la grandiosidad del Eixample y de los turistas.

Los dos barrios además tienen en común el carácter callejero, con las fiestas mayores, las ferias abiertas, los conciertos al aire libre. Aunque sean antiguos, traen hasta hoy un carácter muy joven.