divendres, 4 de gener de 2013

Plaza de Santa Teresa, Ávila




La visita a Gracia me hizo recordar la trama urbana de Ávila, ya que también es una ciudad donde es muy presente el vacio y la sucesión de plazas, donde la malla y los nódulos que forman las calles, plazas o jardines cogen mas importancia que el lleno.

De la misma manera, también es una ciudad donde se hace muy presente la piel de los edificios, su material y textura, y por eso ha habido una constante lucha por dejar monumentos y edificios emblemáticos libres de edificaciones adosadas.

A pesar de todo esto, existe una plaza que ha sido fuente de numerosas problemáticas, que es la plaza de Santa Teresa. Esta plaza, se compone de dos monumentos en sus dos extremos, que son la iglesia de San Pedro y la muralla, donde se encuentra la puerta del Alcázar, unidos por una fachada porticada.






La plaza ha sido fruto de modificaciones, como la de realizar un aparcamiento subterráneo que despeja de coches el centro histórico, y otras, a cargo de Rafael Moneo, que entre ellas se incluyen, prescindir del tráfico rodado y los respectivos desniveles por los cuales circulaban, y trabajar la plaza desde la topografía y el pavimento. Con esto, se pretendía enfatizar también los dos monumentos.

Una de sus actuaciones que ha causado gran polémica es la realización de un edificio que tapa el anterior balcón que presentaba la plaza, el cual proporcionaba a esta soleamiento y preciosas vistas al valle de Amblés.  Los principales motivos por los cuales no ha sido de agrado a los abulenses es la obstaculización de las vistas, la gran sombra que proporciona durante el año haciendo de esta plaza una plaza fría y porque desentona ante la cabecera románica del conjunto.


Antes y después

 Sombra del edificio en verano
Conjunto